martes, 30 de diciembre de 2014

LA LLAVE DE LA FELICIDAD

Fábula de Mullan y la Llave

"Cuentan que un día Mullan estaba en la calle buscando algo a cuatro patas. Un amigo se le acercó y le dijo:
- "Mullan, ¿qué andas buscando?"
- "He perdido mi llave", contestó.
- "¡Caramba! Eso es terrible, te ayudaré a encontrarla".
 Así que también se agachó a buscar la llave; al cabo de un rato, se volvió a preguntarle:
-  "¿Por dónde la perdiste?"
Mullan respondió:
- "La perdí en casa".
- “Entonces, ¿cómo es que la estás buscando aquí fuera?”

- "Porque aquí hay más luz".


La llave de tu felicidad está en tí



Resulta cómico, pero eso mismo es lo que el ser humano hace con su vida: Piensa que todo hay que buscarlo a la luz, donde “es fácil encontrar”.
Lo fundamental no está fuera. Está en uno mismo.
"Es un error buscar siempre la esperanza o la felicidad fuera de sí mismo".  Todo lo que necesitas está en ti mismo.




En cierta ocasión se reunieron todos los Dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, pero, ¿qué les quitamos?.
 Después de mucho pensar uno de ellos dijo: ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás.
Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro: no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, y otro contesto: no, recuerda que les dimos curiosidad, alguna vez alguien va a sumergirse en las aguas y entonces la encontrará.
Uno más dijo: Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra. Y le dijeron: No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.
El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizo en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: creo saber a dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren. Todos se giraron asombrados y preguntaron al unísono:  ¿dónde?
-La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontraran.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.



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